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Grandes Coros de Ópera - septiembre 2010


Inter escena 

Orquesta Sinfónica de Minería presenta Grandes Coros de la Ópera Romántica

Por: Arturo Carrasco — Septiembre 15, 2010

Ante un público cada vez más interesado en la ópera, la Sinfónica de Minería triunfa en el Auditorio Nacional.


El Coloso de Reforma, sede de grandes eventos artísticos nacionales e internacionales, ha buscado, en últimas fechas, abrir sus puertas a otras expresiones artísticas que antes no contaban con grandes espacios para su difusión como es el género operístico.

A partir del éxito conseguido por las transmisiones en vivo de los montajes de ópera que se realizan en el Metropolitan Opera de Nueva York, donde se han presentado grandes llenos en cada transmisión, se ha buscado ampliar los programas de Ópera en su programación.

Muestra de lo anterior, fue la realización del concierto Grandes Coros de la Ópera Romántica, con la participación del Coro Filarmónico Universitario que se fundó en 2008 y es dirigido por Gerardo Rábago; el Coro ProMúsica fundado en 1985 y dirigido por Samuel Pascoe y el Coro de la Facultad de Ingeniería, dirigido por Óscar Herrera, surgido en 1990 con el nombre de Coral Ars Lovialis. Todos ellos acompañados por la Orquesta Sinfónica de Minería dirigida por el maestro Carlos Miguel Prieto.

Las más de 200 voces reunidas en el Auditorio, el pasado viernes 3 de septiembre, realizaron un recorrido por las más bellas intervenciones corales y oberturas de importantes obras operísticas al interpretar diversos fragmentos de partituras de importantes compositores como Rossini, Beethoven y Verdi, Bizet y Wagner entre otros. 

El programa estuvo integrado por las siguientes piezas: O welche lust! (¡Qué delicia!), fragmento de la única ópera de Beethoven Fidelio; y Les voici! Voici la quadrille! (Marcha de toreadores), de la ópera Carmen de Bizet; Gloria all’Egitto e ad Iside / Vieni, guerriero vindice (Escena triunfal), de Aida, Patria opressa (Coro de refugiados escoceses), de Macbeth y la Obertura de La fuerza del destino del italiano Giuseppe Verdi.

También se escucharón Vedi, le fosche notturne spoglie (Coro de gitanos), perteneciente a El trovador, de Wagner; Tannhäuser, Lohengrin y Die Meistersinger von Nürnberg (Los maestros cantores de Núremberg); de Mijail Glinka, las oberturas de Ruslán y Ludmilla; y finalmente del compositor francés Charles Gounod, Gloire immortelle de nos aïeux (Coro de soldados), de la ópera Fausto.

El concierto se celebró en un ambiente por demás ameno pues, sin importar si se trataba de un gran conocedor o un neófito del bel canto, todos los presentes disfrutaron por igual de la maestría y reconocido talento del mexicano de Carlos Miguel Prieto, cuyo trabajo ha sido reconocido con infinidad de premios –recientemente ha sido nombrado Young Global Leader por el Fondo Monetario Internacional– que en un afán de integración y sencillez con el público presente comentó sobre la historia y particularidades de cada una de las piezas que se interpretaron. 

La presentación de la Orquesta Sinfónica de Minería en el Auditorio Nacional finalizó con el merecido aplauso brindado a todos los intérpretes y músicos, así como a los respectivos directores de los Coros y en especial al Maestro Prieto, quien en esa noche demostró que la ópera puede ser disfrutada de una forma placentera que guste a propios y extraños, siendo el único requisito la disposición para escucharla.


Fuente: http://www.interescena.com/articulos/9007-la-orquesta-sinfonica-de-mineria-interpreta-grandes-coros-de-la-opera-romantica


Una lección de altos vuelos

Julio Alejandro Quijano

El director Carlos Miguel Prieto reposa un momento. Frente a él, la orquesta y el coro que acaban de interpretar con especial gozo el lúdico “Coro de cazadores”, de la ópera El cazador furtivo. A su espalda, miles de carcajadas que prolongan y contagian el ambiente festivo. Prieto da media vuelta y con la batuta en alto, pregunta: “¿Les gustó el relajo?” Como si formaran un grupo escolar bien portado, el barullo se apaga para transformarse en “¡Sííí!” El líder pregunta en broma: “¿Les gustó la interpretación del coro o solamente las risas?”


Luego sigue con la clase de esta noche: “Nos vamos hasta Italia. Ya estuvimos en Alemania con Von Weber, ahora vamos a visitar a Verdi con cuatro coros de diferentes óperas”. Paciente, explica cada una de las piezas y narra el momento en que suceden dentro de las obras a las que pertenecen: que la “Obertura” de Ruslán y Ludmila comienza con los tres golpes del destino; que si “Coro de refugiados” es uno de los pasajes más bellos y tristes de Macbeth (“su solemnidad resulta hermosa”, precisa); que el “Coro de gitanos” es también conocido como “Coro de los yunques” y por alguna extraña razón se ha puesto de moda en caricaturas y en partidos de rugby, donde los aficionados se la dedican a los contrarios para burlarse de ellos; y que el segmento terminará con la escena triunfal de Aida en la que, anuncia, la orquesta hará un pequeño esfuerzo por hacer la escenificación teatral de ese fastuoso acto.

Carlos Miguel Prieto termina su discurso. Voltea hacia la orquesta y el coro. Levanta la batuta y comienza la interpretación de lo que acaba de explicar.

Ya es bastante osado que un solo hombre dirija a cuatro decenas de filarmónicos y más de un centenar de coristas, los cuales forman una masa tan grande que se aprietan unos contra otros para no salirse del escenario; incluso apenas abren sus libretos, para evitar que los brazos choquen contra los de sus colegas. En detalle, el cuerpo musical tiene cuatro componentes: la Orquesta Sinfónica de Minería, el Coro Filarmónico Universitario, el Coro ProMúsica y el Coral Ars Iovialis de la Facultad de Ingeniería.

Pero el maestro confía mucho en su batuta y en ese carisma que por momentos lo convierte en una figura de tintes épicos: alto, delgado, cabello rubio y crispado, cuerpo enérgico que se alza sobre los violines de la primera fila. Así que no se conforma con la osadía de pararse al frente como director musical, sino que ha decidido también hacerse cargo de la otra masa, la que está a sus espaldas, conformada por melómanos, eruditos e incluso novatos, cuyo entusiasmo los lleva a aplaudir demasiado pronto, sobre todo en las piezas de Wagner.

Ante la multitud deja de ser director para convertirse en maestro, un oficio que ha cultivado con tanto esmero como el de músico. Prieto es director titular de la Orquesta Sinfónica Nacional, pero su hiperactividad lo lleva a participar, en promedio, en unos 170 conciertos al año en diferentes partes del mundo. Ese trabajo implica, muchas veces, trabajar con orquestas que apenas conoce, y es entonces cuando aplica sus habilidades pedagógicas: “La experiencia me ha enseñado que uno llega con una idea de lo que se puede lograr con esa orquesta; y es tu responsabilidad cumplir con tal expectativa”.

Se diría que esa misma filosofía aplica cuando mira hacia las butacas: también tiene una cierta expectativa de lo que puede lograr con su público. 

Las últimas tres piezas son de Wagner, las cuales son explicadas con tanta minuciosidad como las de Verdi: El “Coro de peregrinos”, al que propone como la mejor oportunidad para apreciar las voces masculinas; El “Coro nupcial”, donde se permite una licencia humorística (“el tema les traerá buenos recuerdos a algunos, y a otros no tanto”); y “Procesión e himno”. “Al final –dice–, habrán visto a este coro convertido en cazadores, prisioneros, refugiados, gitanos, soldados, peregrinos”.

La clase resulta satisfactoria para el maestro, que levanta la batuta en señal de triunfo, y para los alumnos, que pueden presumir en sus libretas un diez firmado por Carlos Miguel Prieto.

Fuente: CONACULTA


IMAGEN Radio 

¿No están acostumbrados a que les hablen?

07 Septiembre 2010

Cuando sale al escenario, tiene eso que caracteriza a los directores de orquesta: energía, ímpetu, rigor y sobretodo, pasión. Sin embargo, hay algo que Carlos Miguel Prieto hace que no es común en la mayoría de sus colegas: le habla –literalmente- al público. El director de la Orquesta Sinfónica Nacional desde hace tres años, está decidido a romper esquemas y sobretodo estereotipos en lo que respecta a la relación entre los músicos y la audiencia. Un ejemplo fue el concierto del pasado tres de septiembre en el que la Orquesta Sinfónica de Minería, -la otra agrupación que está bajo su batuta- acompañada de un coro de cerca de 250 personas, interpretó fragmentos de diez de las piezas de la ópera romántica más populares y conocidas, incluso para el público que no es experto.

Después de concluir la primera pieza –una obertura de Rossini que corresponde a la obra La gazza ladra- Prieto tomó un micrófono, se volteó hacia los asistentes y dio las buenas noches. El público absorto, acostumbrado a la solemnidad que algunas veces cae en frialdad y desdén de parte de los directores hacia ellos, no contestó. Prieto entonces dijo “¿no están acostumbrados a que les hablen?”. Sólo algunas tímidas voces contestaron con un “no” titubeante. Con una sonrisa y evidente emoción en el rostro, el director de la orquesta más importante del país volvió a dirigirse al público, “¿podemos empezar de nuevo? ¡Buenas noches!”. El público contestó con un “buenas noches” estruendoso y en ese momento, la simpatía de cerca de 6 mil personas que acudieron a la presentación, le perteneció.

Durante el resto del programa, que duró casi dos horas y media, interrumpió antes de cada una de los bloques de las piezas para explicar su significado, contexto, procedencia, e importancia en el mundo de la música e incluso de la cultura popular. No importó mucho que la acústica del Auditorio Nacional no le hiciera justicia a la calidad musical que en efecto tiene la OSM y los tres coros que la acompañaron, Prieto sacó risas, aplausos y una ovación que lo hizo regresar dos veces al escenario. La segunda incluso, en la que los músicos interpretaron la bellísima y emotiva Nabuco de Verdi, el público, entregado total y completamente, se permitió, aplaudir al inicio de la interpretación, en señal de emoción y reconocimiento de la pieza (acto que nos hizo recordar un encore de cualquier concierto de alguna banda de rock).

Durante los ensayos Prieto no es muy diferente. Para que los músicos que están bajo su dirección entiendan perfectamente sus indicaciones, no tiene ningún reparo en brincar, bailar, imitar los sonidos de los instrumentos, hacer bromas e incluso, reírse de sí mismo. Eso no significa que no sea sumamente estricto y meticuloso. El “simple” sonido de una percusión que no le parece totalmente apropiada, le hace parar la interpretación de la pieza un par de veces. Evidentemente cansado después de tres horas de ensayo y con un descanso de una hora y media para volver a practicar tres horas más, Prieto, quien creció en el seno de una familia “musical”, habituada a este tipo de espectáculos, acepta platicar con nosotros sobre los que considera son los mitos principales a lo que se refiere a la música clásica, a los conciertos y en general a estos eventos entre la mayoría de la gente en nuestro país. En primer lugar, nos dice, está la creencia de que para ir a una sala de conciertos se requiera y se exija una vestimenta especial. “Si alguien viene a un concierto se da cuenta de que un gran porcentaje del publico viene decentemente vestido pero no de gala. Nosotros los intérpretes venimos de gala, a veces no, pero venimos de gala por respeto al público, pero no pretendemos que el público venga de cierta manera”.

El segundo de los mitos a los que se refiere el director de una de las orquestas consentidas del público, la Sinfónica de Minería, es que la música clásica, es muy compleja. El tercero y en el que hace más énfasis, se refiere a la idea equivocada de que se trata de espectáculos muy caros. “La música clásica está subsidiada en nuestro país y por ello es accesible al gran público. A diferencia de los espectáculos de corte más comercial, las grandes bandas de rock, los grandes cantantes, eso es un negocio y eso tiene unos precios cinco o diez veces mayores a los nuestros o más. Y curioso, nadie protesta por los precios de los boletos de los grandes espectáculos de rock, pero si nosotros tenemos precios de un poquito más arriba de cien pesos, ya es una catástrofe.” El maestro Prieto se queda pensando un par de segundos y añade un dato crucial, “la música clásica en este país no cuesta mucho más que el cine; en general, cuesta menos que el cine”.

A unos días de que celebremos el Bicentenario de la Independencia, también reflexiona acerca de la conmemoración. “Estoy un poco en contra de toda esa mexicaneidad de pancarta que sobretodo rodea este mes de septiembre” y enfatiza “soy una persona que ama a su país muchísimo, pero que considera que la verdadera celebración es hacer las cosas mejor, y no hacer gastos, ni celebraciones superfluas”.

En su caso, Carlos Miguel Prieto tiene una meta: el lograr que más gente se acerque a la música clásica, pues como nos dice “los que vienen, han venido siempre y seguirán viniendo”. Para el maestro, la clave está en lograr transmitir que la música es “la manera más viva y más directa de expresar todo ese cúmulo de sentimientos que tiene el ser humano” como aquella “manifestación de todo lo que nos rodea”, incluido “lo más sentido, bello y profundo”.

Fuente: IMAGEN Radio


Llevarán al Auditorio Nacional fragmentos de óperas mundiales

Notimex | 18 de August, 2010 - 17:20

La Orquesta Sinfónica de Minería, el Coro Filarmónico Universitario, el Coro ProMúsica y el Coro de la Facultad de Ingeniería ofrecerán fragmentos célebres de óperas de Rossini, Beethoven, Verdi, Bizet y Wagner, entre otros, el 3 de septiembre próximo, en el Auditorio Nacional. Serán más de 200 voces las que, bajo la dirección del maestro Carlos Miguel Prieto, en Grandes coros de la ópera romántica ofrecerán un recorrido por inolvidables pasajes del denominado “arte total”.

El concierto iniciará con la Obertura de La urraca ladrona, de Rossini, que fue estrenada en mayo de 1817, en La Scala de Milán. Cuenta la leyenda que el empresario retuvo al compositor para obligarlo a escribir la obra en unos cuantos días.

En el programa está el coro de los prisioneros, “O welche lust” (Qué delicia!), de la única ópera escrita por Beethoven: Fidelio.

Asimismo, un par de fragmentos muy populares: “Les voici! Voici la quadrille!” (Marcha de toreadores), de Carmen, de Bizet, y “Gloria all Egitto e ad Iside/Vieni, guerriero vindice (Escena triunfal), de Aída, de Verdi.  También de este último autor, la Obertura de La fuerza del destino, œPatria opressa” (Coro de refugiados escoceses), de Macbeth, y œVedi, le fosche notturne spoglie” (Coro de gitanos), de El trovador.

De Wagner se escucharán segmentos de Tannhäuser, Lohengrin y Die Meistersinger von Nürnberg (Los maestros cantores de Núremberg); de Mijail Glinka, la Obertura de Ruslán y Ludmilla; y de Gounod. œGloire immortelle “ (coro de soldados), de Fausto.

Grandes coros de la ópera romántica es una iniciativa más del Auditorio Nacional, que se suma a la promoción del bel canto que este centro de arte y cultura realiza lo mismo con puestas en escena de óperas en su escenario a cargo de compañías internacionales, así como con la transmisión de montajes desde la Metropolitan Opera de Nueva York por vía satélite.

Fundada en 1978, la Orquesta Sinfónica de Minería está constituida por 90 músicos mexicanos y extranjeros. Ha ofrecido ante el público poco más de 500 conciertos, con la participación de solistas, directores huéspedes y agrupaciones corales de primer nivel mundial.

Compositores mexicanos y extranjeros han realizado obras para el conjunto, algunas por encargo expreso y otras más como símbolo de su cariño por la agrupación. Su actual director titular es Carlos Miguel Prieto, quien también está al frente de la Orquesta Sinfónica Nacional. Prieto estudió violín desde los cinco años de edad y dirección de orquesta con Jorge Mester, Enrique Diemecke y Charles Bruck; se graduó en la Universidad de Princeton y obtuvo una maestría en Harvard. Por su trabajo musical y educativo fue invitado a participar en el Foro Mundial de Davos, Suiza, como “Leader of Tomorrow”.

Fundado en 2008, el Coro Filarmónico Universitario está formado por cerca de 160 integrantes, dirigidos actualmente por Gerardo Rábago Palafox. Ha participado con la OFUNAM en la Sinfonía No. 2, Resurrección, de Gustav Mahler, y en el Réquiem, de Verdi. Con la Orquesta Sinfónica Nacional colaboró en Los planetas, de Gustav Holst, y recientemente con la Orquesta Sinfónica de Minería en la Segunda y Tercera sinfonías de Mahler.

El Coro ProMúsica fue fundado en 1985 y actualmente es dirigido por Samuel Pascoe. Se ha presentado con las más importantes orquestas del país y en su repertorio destacan Carmina Burana, de Carl Orff, La creación de Haydn y el Réquiem de Mozart, entre otras piezas.

El Coro de la Facultad de Ingeniería, dirigido actualmente por Óscar Herrera, nació en septiembre de 1990 con el nombre de Coral Ars Lovialis. Interpretan desde música de The Beatles, Queen y Cri hasta obras de gran aliento, como la Misa de coronación de Mozart y la Novena sinfonía de Beethoven.

 

 

 

 







Fuente: NOTIMEX